He derramado el mar hasta la última gota, Esparcido mi alma sobre tu cuerpo por entero, He mojado con mi lengua cada centímetro de la ausencia, He partido, he vuelto, he muerto y he nacido tantas remotas veces que ya ni me acuerdo de mi nombre. Y tú que juegas a nunca ser recuerdo ni olvido, porque estás tan vivo que no me perdonas, me muerdes el tiempo y me respiras como si no hubiera más aire.
Me he derramado, mar, hasta la última gota; pero aún guardo una lágrima intacta.
Con todas las piedras de su desamor, me construí una casa. Ojalá se atragante tu comodidad con mi nombre. Una canción para pasar, como una puerta, que haga bastante ruido al cerrar. Rápido pasaban las noticias para ti, de pronto me sentí una diario viejo y usado. Eso me pasa por dejar el corazón en su boca. Se lo comió! Este rallador en el pecho es obra tuya. Amarte es esta impotencia. Hay un mar de fondo haciéndome sombra. Cualquier exceso de heridas termina quitándote el miedo.
Tan pronto se atoraron los caminos la noche se volvió mucho más larga. Corrí a buscar tu nombre debajo de un delirio Y te fui haciendo un nido en mi garganta. Entonces con mi pecho evaporado mis manos no encontraron el sentido, cerraron las caricias con los ojos, para no avalanzarme al precipicio. Quédate aquí le dije a tu fantasma Quédate aquí desnúdate conmigo, Hazme el amor palabra por palabra Hazte un cuerpo muy tuyo dentro mío. Tan pronto se cayeron las estrellas Me fui a buscar tu luz sobre la cama solo encontré en un hueco al borde de tu ausencia, a toda mi demencia camuflada. Entonces con mis dedos a la sombra de tu silueta un mundo fui creando armándonos los besos con un poema mordiéndonos el aire con un canto. Quédate aquí le digo a tu fantasma Quédate aquí desnúdate conmigo, Hazme el amor palabra por palabra Hazte un cuerpo muy tuyo dentro mío.