Me tienes entre la espada y un beso.
Sus palabras son como un maremoto que sacude el alma de cualquier mortal.
miércoles, 17 de octubre de 2012
martes, 16 de octubre de 2012
Tengo miedo que esto sea un veneno que no se me quite nunca.
Aún te amo aquí, en el fondo de mí, donde ya no quiero caer.
Mudas. Heridas .Secas. ( Frases)
Tu silencio me llenó de respuestas.
Y casi con la misma piedad con que tú me olvidas, yo comienzo a recordarme.
Corro despiadadamente, aún no logro detenerme. Soy un fantasma que vive despidiendo a aquel pasado que no existió. Un océano fraguado.
Somos cristales de un tiempo roto.
El no me dijo adios, él no me dijo nada, ni siquiera dijo - Vete al infierno!
Y ahí anda cada hueco diciendo -aquí estoy!
Todo lo que dejé en él ahí quedó, y aquí estoy yo, con lo que me queda.
No importa donde vaya, no importa adonde llegue, siempre va a estar en mí este dolor.
Y casi con la misma piedad con que tú me olvidas, yo comienzo a recordarme.
Corro despiadadamente, aún no logro detenerme. Soy un fantasma que vive despidiendo a aquel pasado que no existió. Un océano fraguado.
Somos cristales de un tiempo roto.
El no me dijo adios, él no me dijo nada, ni siquiera dijo - Vete al infierno!
Y ahí anda cada hueco diciendo -aquí estoy!
Todo lo que dejé en él ahí quedó, y aquí estoy yo, con lo que me queda.
No importa donde vaya, no importa adonde llegue, siempre va a estar en mí este dolor.
sábado, 13 de octubre de 2012
Desde dentro.
Somos un cuerpo
gritándole a la tierra que está vivo;
la corriente trepando
por estas negligentes piernas acantilados;
mi boca fatigada quebrándose sin aire,
músculos autistas del mundo.
Tus dedos magnéticos
hundiéndose en mis nobles humedades.
Mi lengua
mojándote la noche,
queriendo hacerse una con tu carne.
Todo tú en mí, en ti toda yo,
bebiéndonos la sangre desde dentro.
gritándole a la tierra que está vivo;
la corriente trepando
por estas negligentes piernas acantilados;
mi boca fatigada quebrándose sin aire,
músculos autistas del mundo.
Tus dedos magnéticos
hundiéndose en mis nobles humedades.
Mi lengua
mojándote la noche,
queriendo hacerse una con tu carne.
Todo tú en mí, en ti toda yo,
bebiéndonos la sangre desde dentro.
Diablos como muerde el corazón,
nunca estuve en un mundo tan salvaje como este.
No sé como partir sin dejar tu rastro entero en mí.
Será que no hay caminos aquí,
será que solo son postales
de nosotros mismos fragmentados.
La superficie o las profundidades.
Todas ecos de un mismo infalible grito de silencio.
nunca estuve en un mundo tan salvaje como este.
No sé como partir sin dejar tu rastro entero en mí.
Será que no hay caminos aquí,
será que solo son postales
de nosotros mismos fragmentados.
La superficie o las profundidades.
Todas ecos de un mismo infalible grito de silencio.
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