Me tienes entre la espada y un beso.

Sus palabras son como un maremoto que sacude el alma de cualquier mortal.

domingo, 27 de enero de 2013

sábado, 26 de enero de 2013

AImIoIrI...

Yo quiero amarte libre
como me caiga en ganas,
con todos los excesos 
de mi melancolía.
Con el día que sube,
 con la noche que baja,
con la piel remarcada 
por mi rebeldía
de morderte los labios 
o besarte la frente
o mojarte las piernas  
y andar entre la gente
medio presa y sin alma..

No te escribo, lo único que intento es respirar con todo tú en mi pecho.

A veces te estoy pidiendo que me salves, porque no sé explicarte con estas manos.

Eres el exceso de mi sangre.

Prefiero clavarme en esta soledad sin brazos a que me roce cualquier perfume que no sea el tuyo.



Todos los días soportando amor, los caprichos de esta espera.




Le escribo hasta a su ausencia , porque aunque nadie lo vea, él nunca se va de mí.



Este deseo te está buscando.





Nunca sé de qué no me perdonas.



Tuya, con toda esta intensidad rompiéndome.

Rastros.

Este país se me enreda
deshojando tu nombre.
Limpiando de sombras 
el cuerpo nuestro.
Le quito las agujas a las horas
buscando contener la memoria
de una piel que no se extingue.
Esta ciudad que eres tú dentro mío
no quiere más exílios;
se esconde hambrienta entre mis piernas magras
o duerme desnuda en las aristas
de un verano terrible.
Eres la noche, cientos de idiomas,
algunas pisadas hiriendo las calles...
Y toda esta bendita lluvia
que no alcanza a limpiar tu rastro.



...


Me gusta ver 
como desaparece el mundo ante tus ojos.
Te vuelves toda esta avalancha 
desde mi boca.
Ruge el mar 
y el cielo se calienta,
la culpa del verano que llevas en tu cuerpo.
Amenazas con irte y te me quedas
tan puesto! 
que me hieres y me matas 
con toda la irremediable vida 
que me das.


La ausente.

Me he vuelto una mujer 
sin brazos y sin piernas;
ausente del mundo,
oculta tras el deseo de encontrarnos.
Me hiela tu perfume
me pesa entre las venas.
La escarcha
es no poder tocarte.