Delante de mis ojos todos los trenes detenidos, mudos, oxidados.. El camino eras tú. Ahora el polvo de los días anda suelto a penas el murmullo de unas palomas desiertas atraviesan los andenes vacíos. Yo aquí perpleja en el mismo banquito de flores marchitas. Yo aquí perpleja junto a mi piel de añicos.