Un día tuve los ojos del mar
Y fui tan feliz aprendiendo a surcar
Los puentes que entre tú y yo
Se ahogaron en silencio.
Reía y lloraba sin mucho entender
la luz o las sombras; podía querer
como loca, sin razón
y sin porqué
Pero nunca basta en la ciudad
Si el gris es más
gris que el cielo
Y todo el viento es
un pañuelo donde llorar.
Me siento fantasma queriendo trocar
mi piel por arena , mis labios de sal
al tiempo se le acabaron los señuelos.
Estoy tan inmune que puedo enfermar
Si el sueño es herida ,para qué soñar!
Soltarse las ganas , la fiebre y los recuerdos
Pero nunca basta en la ciudad
Si el gris es más gris que el cielo
Y todo el viento es un pañuelo donde llorar.
Pero nunca basta en la ciudad
Si el gris es más gris que cielo
Y es una amarra cada puerto
donde partirse de
esperar.